La palabra astroturfing está apareciendo con cada vez más frecuencia en los medios de comunicación. La más reciente noticia vinculada al fenómeno del astroturfing es la manipulación online durante la campaña presidencial estadounidense atribuida al gobierno ruso. Rusia, aparentemente, se sirvió de distintas redes sociales para difundir noticias y anuncios publicitarios falsos que afectarían la campaña. Según el propio Facebook, los anuncios rusos tuvieron una audiencia de nada menos que 126 millones de estadounidenses.

Sin embargo, dentro del mundo del astroturfing político, el caso ruso está lejos de ser un caso aislado. Un informe de Freedom House señala que las tácticas de manipulación y desinformación cumplieron un papel importante durante las elecciones en al menos 18 países. Una de las maneras más utilizadas para influir sobre el debate público es el astroturfing, en particular la creación de ejércitos de usuarios (“bots”) que en forma coordinada publican mensajes predefinidos, apoyando o atacando a cierta persona o ideología, y la difusión de noticias falsas.

Freedom House encontró que, de los 65 evaluados, al menos 30 países cuentan con “bots” dedicados a apoyar ideas del gobierno, desviar la discusión hacia determinado tema o atacar a opositores. En estos países se encontró evidencia de que el gobierno emplea a personas o contratistas para manipular las discusiones online sin hacer explícita la conexión con el gobierno. La información ha sido obtenida a través de periodismo investigativo, documentos filtrados del gobierno e investigación académica.

Esta situación es grave ya que el astroturfing político claramente afecta la libertad de expresión e información a través de los medios online, y sus técnicas se están haciendo cada vez más extendidas y sofisticadas. A diferencia de la censura directa, el astroturfing político es mucho más difícil de detectar y combatir, debido a su naturaleza dispersa.

Internet ha hecho más difícil y complejo el control del flujo de información por parte de los regímenes autoritarios. Cuando la censura directa no es suficientemente eficaz, los gobiernos optan por recurrir al astroturfing político, creando contenido propio y así manipular la opinión pública en su provecho. Desde que Freedom House descubrió el uso de comentadores online pagos trabajando para gobiernos, la práctica se ha vuelto mucho más extendida.

 

Astroturfing a través de Bots

En los países más represivos, miembros del gobierno son directamente empleados para manipular las conversaciones online, quienes manejan miles de cuentas “fantasma” o “bots”. Por ejemplo, en Sudán existen los cyber jihadistas, una unidad del Servicio Nacional de Inteligencia y Seguridad, quienes crearon cuentas falsas para infiltrar grupos populares en Facebook y Whatsapp y fabricar apoyo a las políticas del gobierno.

En otros casos, son compañías contratadas por el gobierno las encargadas de llevar a cabo estas acciones. Este es el célebre caso ruso, que se realizó a través de la “Internet Research Agency”, una compañía financiada por un empresario cercano a Vladimir Putin. Y por supuesto, se conocen desde hace tiempo las prácticas del astroturfing chino, al cual le dedicamos un artículo hace tiempo.

Además de crear cuentas falsas ad hoc, en algunos casos se ha encontrado que se ha recurrido a hackers para tomar posesión de cuentas reales de otras personas, para así tenerlas bajo control y difundir contenido propio.

 

Astroturfing a través de noticias falsas

La creación de noticias falsas es una tendencia que ha crecido mucho en los últimos tiempos. Generalmente son difundidas a través de sitios web que parecen ser periódicos, incluso con nombres muy similares a periódicos reales. Si bien las noticias falsas han existido desde siempre, a través de los medios online alcanzan rápidamente audiencias globales como nunca antes. El hecho es significativo, además, porque las redes sociales son utilizadas por muchos como fuente primaria de información.

Ambas técnicas, la publicación de noticias falsas y de bots, pueden ser utilizadas en conjunto: los bots son muchas veces utilizados para difundir noticias falsas.

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