Growth Hacker (“Hacker del Crecimiento”) es un término acuñado por el emprendedor Sean Ellis en 2010, en su artículo “Find a growth hacker for your startup“. Según Ellis, un growth hacker es una persona que tiene por objetivo primordial el crecimiento de una startup. Todo lo que hace se mide en función del impacto que pueda tener en el crecimiento escalable. La expresión se popularizó para referirse a todos aquellos profesionales que, a medio camino entre el marketing y la programación, utilizan su ingenio y creatividad para hacer crecer el proyecto, ya sea en ventas, ingresos, usuarios, alcance viral, etc.

La diferencia entre el growth hacking y la publicidad convencional es que no recurrirá a las herramientas tradicionales, sino que buscará oportunidades y soluciones ocultas e innovadoras, que requieran una baja inversión e impacten en grande. Aquí no hay manuales ni lecciones; cada caso es único y todo depende de la astucia del propio “hacker”. Esta actividad y destrezas particulares son especialmente necesarias en las primeras etapas de una startup, cuando lograr adopción y posicionarse en el mercado rápidamente es vital.

El growth hacking es una manera de pensar y de trabajar que le permite crecer a startups en mercados altamente competitivos, en los que de otra manera habría que invertir mucho dinero para ingresar.

 

¿Quiénes lo hicieron?

La lista de compañías de primera línea que recurrieron y siguen recurriendo al Growth Hacking es larga e incluye nombres de la talla de Airbnb, Dropbox, Facebook, Google, Groupon, Instagram, Paypal, Twitter y YouTube, entre muchas otras. Aquí mencionamos algunos de los más conocidos y comentados.

Un ejemplo clásico de Growth Hacking es el de Hotmail, que a fines de los ’90 incluyó automáticamente en cada email enviado a través de su plataforma un texto diciendo “PS – I love you” (“PD – Te amo”), con un enlace a la homepage de Hotmail. Muchos usuarios que recibieron esos emails hicieron click en el enlace y se registraron para tener una dirección de correo de Hotmail. Esto llevó a un crecimiento exponencial y así el servicio obtuvo sus primeros 12 millones de usuarios.

Otro caso muy comentado es el de Dropbox, que a través de un sistema de referidos y recompensas hizo crecer su base de usuarios registrados de 100.000 en septiembre de 2008 a 4 millones en diciembre de 2009. Cada usuario recibía espacio de almacenamiento adicional en su cuenta al recomendar nuevos usuarios. Esta práctica permitió que la inversión publicitaria fuese baja y que el costo de adquisición de nuevos usuarios fuese prácticamente cero.

Otro ejemplo memorable es el de Airbnb, que inicialmente había añadido la posibilidad de que quienquiera que publicase en Airbnb pudiese también publicar en Craiglist con un sólo click. Esto le permitió a Airbnb aprovechar la base de usuarios de Craiglist para crecer, atrayendo gente interesada en alquilar habitaciones o propiedades. Craiglist no ofrecía ningún mecanismo técnico para hacer eso, de modo que fue necesario implementar una solución ad hoc.

 

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