HUVr Hoverboard es un interesante y polémico caso de viralidad en Internet. Consistió inicialmente en dos videos en YouTube, publicados por una supuesta empresa llamada HUVr Tech, y en los que se muestra lo que aparentaba ser una demostración de que las patinetas voladoras de la película Back to the Future (Volver al Futuro) acababan de convertirse en una realidad gracias a recientes avances tecnológicos.

Los videos cuentan con la participación de Christopher Lloyd (Doc Brown en Back to the Future) y otras celebridades, como el patinador Tony Hawk, Moby, Schoolboy Q, Agnes Bruckner y Bethany Cosentino, quienes aseguran que el invento es real y lo “prueban” en cámara. Además, contribuyeron desde sus propias cuentas de Twitter a viralizar los videos.

Los videos están acompañados por enlaces al sitio web de la empresa, huvrtech.com, y desde ese sitio web es posible acceder a las cuentas en redes sociales: una fan page y una cuenta en Twitter. La repercusión de la campaña es fenomenal. Al momento de escribir este artículo y a una semana de su lanzamiento, alcanza más de 13 millones de views en YouTube, 142.000 fans en Facebook y 17.000 seguidores en Twitter.

Podemos atribuir buena parte del éxito viral de esta campaña a la polémica, ya que ni bien fueron publicados los videos, algunas personas comenzaron a señalar, en comentarios en redes sociales, que el invento es, en la actualidad, tecnológicamente imposible. Otros, además, descubrieron que el supuesto vocero de HUVr es en realidad un actor y, por si fuese poco, también se señaló que en uno de los videos se puede ver la sombra del arnés utilizado durante el “vuelo” del hoverboard. Los blogs y la prensa hablaron dos veces sobre los videos: primero para mostrarlos, luego para decir que se trataba de un hoax.

Una de las personas que trabajó en la filmación de los videos inadvertidamente lo incluyó como experiencia laboral en su currículum online, como parte de su trabajo para el sitio web humorístico “Funny or Die“, lo que hizo que se develase rápidamente quiénes eran los verdaderos autores de la campaña viral. La mención desapareció del currículum poco tiempo después de que fuese descubierta.

Los hallazgos forzaron la aparición de un nuevo video, esta vez desde la cuenta en YouTube de Funny or Die, donde Christopher Lloyd, como podemos ver a continuación, admite, no sin cierta dosis de humor e ironía, que todo se trató de un engaño, e invita a la gente a publicar un comentario en la fan page de Funny or Die para participar en el sorteo de una hoverboard autografiada por todas las celebridades que formaron parte de los videos.

Se trata de una campaña muy polémica, en principio porque al descubrirse y confirmarse el engaño, la reacción espontánea de mucha gente fue el enojo, lo que originó una gran cantidad de comentarios agresivos y sarcásticos, no sólo contra Funny or Die sino también contra las celebridades que participaron. Probablemente no hubiesen sido tantas las reacciones negativas si el video hubiese sido publicado el 1° de abril (conocido como “April Fool’s Day”), fecha en que es habitual que grandes empresas difundan hoaxes a modo de broma.

Otro aspecto llamativo es que, gracias a la “investigación” de los usuarios de Internet, la mentira se descubrió muy rápidamente. Puede suponerse que se develó mucho antes de lo que estaba planeado, porque desde el primer video hasta el tercero transcurrieron sólo tres días. Algunos blogs y webs de noticias especularon con que quizá el plan original de Funny or Die era mostrar la verdad en April Fool’s Day. Sin embargo, en la fan page de HUVr podemos ver que se señala el 13 de diciembre de 2014 como fecha de “lanzamiento”, y en el sitio web de HUVr también figura diciembre de 2014 como fecha clave.

Sin duda el aspecto más criticable de esta acción de Funny or Die, desde el punto de vista del marketing, es que ha dejado tras de sí mucha confusión, con usuarios abandonados en diversas “etapas de conocimiento”: algunas personas han visto el video y siguen en la duda de si se trata de un hoax o no, otras personas saben que es un hoax, pero no saben que Funny or Die está detrás y especulan sobre su significado, y otros saben que Funny or Die lo ha hecho, pero no supieron sobre el concurso, que sólo duró 24 hs. La confusión no termina ahí, porque en las cuentas de social media de HUVr no se hace referencia al concurso de Funny or Die, y siguen las publicaciones, como si la campaña no hubiese terminado. Incluso si preparan alguna sorpresa para diciembre, los tropiezos que ya han ocurrido ahora aminoraron buena parte de las expectativas.

Cabe destacar como logros importantes de Huvr Hoverboard el haber creado un contenido atractivo y sorprendente, que produjo interés, engagement y viralidad inmediata. El recurso a las celebridades, tanto con su participación en los videos como difundiendo la campaña en Twitter fue también otro gran acierto. Como aspectos críticos tenemos indudablemente que señalar el hecho de que la campaña se basa en una mentira (y no en una broma con guiños de complicidad), y que al parecer no se ha sabido establecer un objetivo y canales de comunicación claros. Si el objetivo de la campaña hubiese sido el de llevar a los usuarios a un sitio web y obtener sus emails a través de la participación en el concurso, la comunicación hubiese sido más lineal y clara, y los resultados más concretos.

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